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DOS ALDEAS, QUE EXISTIERON EN EL TERMINO MUNICIPAL DE MUNIESA

Ermita de San Mateo
Dentro de los límites del actual término municipal de Muniesa, durante los siglos XIV y XV, existieron dos pequeñas aldeas, llamadas Albir de la Noguera, y Lenes.

En la obra "Rationes Decimarum Hispaniae, 1279-1280", de José Rius Serra, aparece escrito en un documento, por vez primera (hasta la fecha), el nombre de Muniesa, en una relación de poblaciones, en los que se identifican las décimas y primicias que estas debían pagar a la Iglesia, en función de su importancia.

Así en el concepto de las décimas, los pueblos de Muniesa, Josa, Anadón, Plenas y Sanchet (Desplobado sito en el témino municipal de Moneva) no reúnen la cantidad suficiente para tributar, mientras que Blesa debe satisfacer al vicario de la Iglesia 14 sueldos, Maycas 12 sueldos y tres dineros, Plou 11 sueldos y siete dineros, y el de Osa (Huesa) 11 sueldos y tres dineros.

En el concepto de las primicias, ya Muniesa debe tributar con 7 sueldos, Osa (Huesa) con 5 sueldos y cuatro dineros, Blesa 5 sueldos, Plou 5 sueldos, Moneva conjuntamente con Sanchet 4 sueldos y siete dineros, Anadón 4 sueldos, Maicas 3 sueldos y Córtes 3 sueldos.

En esta relación, recopilada por Rius Serra, en la que se ennumeran los pueblos, que en muchos documentos se nombran de forma conjunta bajo la denominación de "Huesa y sus aldeas", no aparecen reflejados los nombres de Albir de la Noguera y Lenes, por lo que podemos presumir de su no existencia, o de su poca importancia, a la fecha anteriormente citada.

Hemos de llegar a la fecha del año 1.328, para que aparezcan documentados los nombres de las dos aldeas, como lugares que pertenecían a la Orden Militar de Santiago.

En la obra "La Orden de Santiago en la Corona de Aragón. La encomienda de Montalbán, bajo Vidal de Vilanova (1327-1357)", escrita por Regina Sainz de la Maza Lasoli, basada entre otras fuentes, en documentos del Archivo de la Corona de Aragón, nos relata distintos hechos que pasamos literalmente a transcribir:


ALBIR DE LA NOGUERA.-

Aunque no se ha encontrado el documento, por una carta posterior, se sabe que el rey de Aragón, Pedro II, donó a la Orden Militar de Santiago, el lugar de Albir de la Noguera.

-> Pleito por sus límites:
"Si en el transcurso de los primeros años de asentamiento de la Orden en la Corona de Aragón los documentos guardan silencio acerca de esta población, a partir de 1328 se hizo protagonista de una grave contienda por la delimitación de su territorio, que la enfrentó a los lugares vecinos de Huesa, Alacón, Lécera y Moneva.

Ante el temor de que la contienda iniciada se agravara y llegaran las partes implicadas a hacer uso de las armas, el rey, en el mes de abril, dio instrucciones al juez de su curia Domingo de Tarba para que, acudiendo personalmente a estas localidades, se enterara de sus respectivos límites y colocara mojones o fitas de señalización.

Si el primer envite de la controversia se zanjó con estas medidas, llegado el año 1338 fue Muniesa, aldea de Huesa, la que provocó nuevos enfrentamientos cuando sus habitantes invadieron El Albir, tomaron sus ganados y capturaron a los pastores.

Las gentes de esta población requirieron inmediatamente la presencia de Bernat Mercader, lugarteniente del sobrejuntero de Zaragoza, y juntos persiguieron a los malhechores hasta el mismo lugar de Muniesa, donde se escondieron y donde el lugarteniente capturó a alguno de los culpables que pudo localizar.

Rápidamente Vidal de Vilanova, como comendador mayor de Aragón, notificó este ataque al rey, el cual, para evitar males mayores, puso bajo su protección a los habitantes de El Albir y ordenó al sobrejuntero de Zaragoza capturase a los causantes de los excesos, los juzgara y les obligara a restituir los bienes expropiados.

Pero la actitud del monarca no agradó a los habitantes de Muniesa, los cuales, a través del señor de esta localidad Lope de Luna, expusieron al Ceremonioso que no aceptaban la acusación formulada contra ellos, puesto que si alguno había atacado el Albir, había sido en defensa de sus derechos.

Ante este alegato, el monarca ordenó al sobrejuntero no procediera todavía contra estos hombres, antes bien pusiese el caso a exámen del justicia de Aragón.

La detención del proceso no evitó que en el mes de octubre de aquel año de 1338 los habitantes de Muniesa, sin tener en cuenta el guiaje concedido por el rey a El Albir, invadieran nuevamente esta localidad, extremando la violencia de su ataque al talar los campos y destruir las horcas que se hallaban en el lugar desde tiempo inmemorial.

En aquel momento, y vista la gravedad de los hechos, la orden del monarca al sobrejuntero de Zaragoza fue tajante: le mandó detener y juzgar a los invasores y obligarles a devolver lo tomado, de forma de dar satisfacción y reparación a los habitantes de El Albir.

No sabemos si por negligencia del sobrejuntero o por reiterada hostilidad de los atacantes, lo cierto es que en 1341 la contienda no había finalizado y Vidal de Vilanova volvió a implorar una solución al monarca.
Éste, en carta fechada el 19 de octubre, ordenó al jurisperito de Zaragoza, Martín Jiménez Donat que convocara a los justicias y concejos de Muniesa, Lécera y demás lugares circunvecinos a El Albir de la Noguera y se enterara por medio de los documentos de los límites de estas poblaciones, haciendo conveniente división mediante mojones y fitas; no tardaron sin embargo los habitantes de Huesa en quejarse, asegurando que El Albir formaba parte de los términos de Huesa.

Ante opiniones tan contradictorias, el rey optó por revocar el encargo que en octubre dio a Martín Jiménez, y así lo comunicó al justicia de Aragón García Fernández de Castro. El litigio estaba, pues, lejos de solucionarse y Vidal de Vilanova seguía defendiendo los derechos de aquella localidad santiaguista; por ello, y en respuesta a los alegatos presentados por Huesa, expuso al rey que si bien ciertos términos de Albir de la Noguera eran confines y casi contiguos a los de Huesa, algunos habitantes de esta población, injustamente, se empeñaban en conseguir sus bienes y recursos.

Ante esta declaración, el 13 de abril de 1345 el justicia de Aragón recibió nuevamente la orden de acudir personalmente al lugar y proceder a la señalización conveniente de la zona.

Parecida orden recibió al cabo de un año el juez y auditor de la curia real Juan Jiménez de Huesca,cuando el problema de delimitación se extendió a la también localidad santiaguista de «Lenes»; entonces el rey le indicó se enterara de los límites de dichos lugares a través de lo que pudieran relatarle las personas ancianas de las localidades en fricción.

-> Renuncia al vasallaje de la Orden:
Al año siguiente la contienda alcanzó su punto más álgido, ocasionando graves perjuicios a la orden de Santiago.

En efecto, al proseguir el alcaide, oficiales y hombres de Huesa las injurias y violencias de todo tipo contra los habitantes de El Albir y sus bienes, decidieron éstos renunciar y salirse del dominio de la Orden y hacerse vecinos de Huesa, y por consiguiente vasallos del rey.

Consciente entonces Vidal de Vilanova de la gravedad de esta decisión, suplicó remedio al monarca, el cual encargó al juez y auditor de la curia real Juan Jiménez de Huesca la solución del conflicto, recomendándole muy especialmente que cuidara de que la situación creada no perjudicara al comendador.

Sin embargo, las consecuencias de aquella determinación se dejaron sentir de inmediato, ya que los habitantes de El Albir empezaron a negar al comendador las rentas, décimas y otros derechos.

Ante las reiteradas súplicas de Vidal de Vilanova, el monarca, en noviembre de 1347, ordenó a aquellas gentes entregasen al comendador los derechos a él debidos por las posesiones que tenía en El Albir.

Si bien la Orden de Santiago logró recuperar el dominio de Albir de la Noguera, los problemas de delimitación persistieron, al menos hasta 1362, en época del comendador de Montalbán Fernando Gómez de Albornoz, el cual tendrá que hacer frente a nuevas tensiones.

LENES.-

Tal como hemos dicho, paralelamente al conflicto planteado por El Albir de la Noguera, otra localidad santiaguista, «Lenes» o «Lienes», se vio involucrada en problemas de delimitación.

Esta propiedad estaría situada en las cercanías del Albir, ya que como esta población, en 1328 se enfrentó a Huesa, Alacón, Lécera y Muniesa, debiendo intervenir el jurisperito de Zaragoza para efectuar una justa división de los términos.

Años más tarde el problema se circunscribió a las localidades de «Lenes» y Huesa, y si en 1339 Pedro el Ceremonioso encomendó la controversia a Pelegrín de Oblit, a la sazón justicia de Aragón , en octubre de 1341 se hizo cargo el citado jurisperito de Zaragoza, Martín Jiménez.

Según reza un documento de 1342, la Orden acostumbraba a arrendar este lugar por cierta cantidad de trigo y dinero.

Pero aquel año, algunos habitantes de Huesa aprovecharon la circunstancia del arrendamiento para tomar posesión de la localidad, negando al comendador el pago debido y aplicando el tributo a sus necesidades.

Fue entonces cuando el propio justicia de Aragón García Fernández de Castro recibió la orden real de obligar a los ocupadores a restituir «Lenes» al comendador.

La localidad debió ser devuelta, aunque en 1346 todavía continuaban las fricciones con Huesa por sus límites."

LA LOCALIZACION DE ALBIR DE LA NOGUERA .-
Tras la exposición y relato de los hechos documentados sobre las dos aldeas que realiza Sainz de la Maza, podemos realizar algunas reflexiones, para intentar situar geográficamente la ubicación que ambos poblamientos pudieron tener.

Comenzando por Albir de la Noguera, del cual más referencias dan los documentos comentados anteriormente, todo apunta a situarlo en la zona de las Ventas de Muniesa, atendiendo a los siguientes comentarios:

a) Aunque la toponimia actual no recoge partida alguna en nuestro territorio, que tenga un nombre que nos ayude a ubicarlo, si existe en la memoria colectiva de nuestros antepasados, transmitida oralmente, el dicho "Entre el Albir y la Torroxa, haremos un pueblo que se llamará Muñosa", refiriéndose a poblamientos antiguos que existieron en la zona de las Ventas de Muniesa en el norte del término municipal, y las Torrazas situadas al sur. En ambos emplazamientos, está documentado, que desde tiempos inmemoriales la presencia humana tuvo su habitat en ellos, quedando restos de su presencia.

b) Además, teniendo en cuenta los lindes citados en los distintos pleitos que se plantean, de los pueblos implicados: Moneva, Lécera, Muniesa, Alacón y Huesa, salvo por el nombre de éste último que geográficamente en su situación actual queda descolgado del resto, definen una zona geográfica en esa parte de las Ventas de Muniesa y más hacia el sur Lenes, coincidiendo con el monte alto del actual término de Muniesa. Respecto a Huesa, siendo cabecera de las distintas aldeas sobre las que administraba poder y justicia, es fácil pensar que pudiese tener territorios por todo "el Común" en este caso montes y dehesas para explotar sus riquezas de la leña y pastos para el ganado.

c) Los restos de la ermita de San Mateo, sita cercana a las Ventas de Muniesa, que en documentos posteriores enlaza su nombre al de Albir de la Noguera.

d) En la relación de habitantes de Muniesa, del fogaje de 1.495, mandado realizar por el rey Fernando el Católico, aparece el nombre de Bernat de Torvins, "casero que está en Alvir", lo cual indica que estas fechas ya el poblamiento se había convertido en venta y que pertenecía a Muniesa.

e) En el "Memorial ajustado a los hechos que resultan del pleyto introducido por el lugar de Moneva sobre mojonación de sus términos: el que se halla pendiente en grado de apelación en esta Real Audiencia". (Zaragoza, 1745. Biblioteca Universitaria de Zaragoza.), se detallan diversas toponimias, que actualmente todavía se utilizan, y que se encuentran en los alrededores de las actuales Ventas de Muniesa: San Matheo, Alvir, Sanchet, Porquera, Cañadas de Alvir, Cañadas de Martín Estevan, Casa Lumbierre (Lunvierne), relacionadas en un pleito en el año 1.564, entre Moneva y la Honor de Huesa.

f) En la revista Turia (1881-1882), escribió unos referencias de carácter histórico sobre la Honor de Huesa, Salvador Gisbert, pintor y escritor, nacido en Blesa (1851-1912), que se basaban en un supuesto borrador de libro escrito a su vez por un religioso agustino Fray Felipe de Santa Ana, sobre temas relativos a la citada Honor de Huesa y entre otras cosas cita algunos datos sobre Albir:

"La vida de este pueblo debió ser efímera, a juzgar por la poca memoria que de él se conserva, dado lo moderno de su fundación. Según unos papeles que he tenido ocasión de examinar, a San Martín de Albir, se le concedió el derecho de sostener una horca en su plaza principal." (Posible error al cambiar el nombre de San Mateo por el de San Martín).

Además cita: "Las Ventas de Muniesa, sitio en que existió un pueblo llamado San Mateo Albir de la Noguera, de bastante importancia, a juzgar de lo que resulta en los autos de un pleito que siguió el lugar de Muniesa por querer apropiarse la pardina de dicho pueblo como término propio y no del Común, como fue y sigue siéndolo, se ve que fue fundación de Don Pedro II que lo cedió y donó a los caballeros de Santiago, y estos lo vendieron al Común de Huesa. Otros sostienen que su fundación se debe a los condes de Luna y ellos nombraban oficiales que en su nombre administraban justicia; la mayoría de los habitantes pertenecía al Común de Huesa".

LA LOCALIZACION DE LENES.-
Respecto a la ubicación de Lenes, aproximadamente atendiendo a lo anteriormente escrito, podemos ubicarlo en la zona de la Limpia, cercano a la carretera que va de Ventas de Muniesa a Alacón, y lindando con el término de este último.

En la toponimia de la zona tampoco existen nombres que nos ayuden a situarlo, por lo que únicamente podemos especular, con agrupaciones o restos de construcciones que existen en dicha zona, que podríamos situar en La Buzadera, o las Masadas.

En la Masada Nueva existía hasta su reciente demolición una ermita dentro de los distintos edificios que se utilizaban como vivienda, majadas o graneros, aunque hemos de señalar la existencia de la Masada Vieja, en un paraje cercano que como su nombre indica puede ser anterior a la citada, ambas eran construcciones para uso residencial, ganadero y agrícola.

También en el sitio de La Buzadera, existen restos de construcciones con la tipología citada, inclusive con los restos de un pequeño campanario.

Hemos de destacar que estos lugares tiene como denominador común, pertenecer a las familias tradicionalmente "ricas" de Muniesa, lógicamente herederas de aquellos señores que posiblemente lideraron la anexión de los términos de Albir y Lenes.

Las Ventas de Muniesa y terrenos adyacentes pertenecieron a la familia Flor, provinientes posiblemente de la familia Montañés (ambos apellidos ya aparecen en el fogaje de 1.495, en Muniesa) y posteriormente documentando su infanzonía. En cuanto a las Masadas, tanto la Nueva como la Vieja, pertenecientes a la Casa Latorre, posiblemente provinientes de los Val, que como los Montañés radicaban en Muniesa desde antiguo, y también documentan en el siglo XVII su infanzonía. Por último la Buzadera, que perteneció a la Casa Baja, posiblemente relacionada con el apellido Lumbierre (Lunbierne), también documentando en el citado fogaje.

Todas estas zonas situadas en el monte alto de Muniesa, desde las Ventas hasta Borón, y desde la actual carretera (el marroyo) hasta las Cucutas, permanecieron en manos de las familias terratenientes, hasta final del siglo XIX, cuando la gente del pueblo a causa de la necesidad de supervivencia, se sublevó y comenzó la roturación de las dehesas de esta zona para poder cultivarlas, puesto que la Casa Latorre, la Casa Baja y los Royo solo las utilizaban para que pastasen sus ganados. Es necesario continuar la investigación de estos aconteceres, para precisar de forma más concreta los datos que en la actualidad quedan entre suposiciones y nebulosas.

Bibliografía:
- "La Orden de Santiago en la Corona de Aragón. La encomienda de Montalbán, bajo Vidal de Vilanova (1327-1357)", escrita por Regina Sainz de la Maza Lasoli
- Revista Turia 1881-1882.
- "El despoblado de Otón, y otras pardinas de la zona", escrita por Fco. Javier Lozano en su página web Blesa, un lugar en el mundo. (www.blesa.info)